1.
El efectivo,
el más usado

El dinero en efectivo sigue siendo el medio de pago más común, tanto en términos de volumen de transacciones como en valor monetario, según el Banco de España.

Se trata del método de pago más utilizado por la población, protagonista de más del 80% de las transacciones comerciales.

A pesar de la pandemia y la evidente digitalización de los pagos, el dinero en efectivo en España se mantiene a niveles de hace 2 años.

Según el Informe Institucional del Banco de España, en 2020 la institución entregó a las entidades de crédito 2.761 millones de billetes, por un importe de 87.395 millones de euros, un -6,5% menos que en 2019 pero parecido a 2018 y muy por encima de la cifra de 2016.

2.
Símbolo
de libertad

El dinero en efectivo es símbolo privacidad, anonimato y libertad personal, en un contexto cada vez más controlado.

Muchas de las iniciativas en contra de la circulación y uso del dinero en efectivo tienen como objetivo incrementar el poder y el control sobre la economía e individuos a través de los datos generados en las transacciones.

La guerra contra el dinero en efectivo, en definitiva, es una guerra contra los derechos fundamentales y la libertad de elección. Por lo tanto, todos los instrumentos de pago deben tener cabida en las sociedades para que cada individuo pueda escoger libremente el método más conveniente de acuerdo con sus propias circunstancias, porque la realidad económica y social de los países es diversa y compleja, y requiere opciones diversas de elección.

Cualquier limitación sobre el uso del dinero en efectivo supone una reducción de la libertad de elección los ciudadanos.

De hecho, un reciente informe aprobado por la ONU ya advierte de los peligros de algunas tendencias negativas en la digitalización que representan obstáculos a los derechos humanos y a las libertades fundamentales.

3.
Garantía
de privacidad

Sin efectivo los derechos de los ciudadanos se verían seriamente comprometidos pues la limitación del dinero metálico afecta sustancialmente  a la privacidad de los individuos.

La injerencia en los derechos de privacidad es una preocupación creciente en la sociedad actual y pagar en efectivo ofrece a los consumidores muchas más garantías de privacidad que las formas de pago electrónico.

4.
Herramienta de inclusión financiera

España es un país muy bancarizado y, sin embargo, cada vez son más los ciudadanos con problemas de acceso a una cuenta corriente debido a las altas comisiones. Sin efectivo, estas personas quedan fuera del sistema. Los problemas de tipo social y económico derivados de falta de acceso al efectivo -en amplias capas de la población- se están agudizando y sus consecuencias sobre la desigualdad van a ser impactantes.

En diez años el número de oficinas bancarias en España ha caído casi un 44%, con cerca de 20.000 sucursales menos. Los esfuerzos de las entidades bancarias por ofrecer cajeros automáticos volantes, oficinas móviles y otras soluciones, no han logrado superar el problema de acceso al dinero en efectivo de una población eminentemente rural que crece año tras año.

Según un informe del Banco de España, actualmente hay 1,3 millones de ciudadanos que se encuentran en una situación de vulnerabilidad por la falta de acceso al efectivo tras los cierres de sucursales bancarias. Entre las conclusiones, el organismo pide impulsar soluciones para garantizar el acceso al dinero en metálico al conjunto de la población

Por su parte, según un análisis del Instituto Coordenadas de gobernanza y economía aplicada, en 2025 aproximadamente el 6,5% de la población española tendrá muchas dificultades para acceder al dinero en efectivo y cerca de 3 millones de personas estarán en grave riesgo de exclusión financiera.

El dinero en efectivo, por lo tanto, garantiza la inclusión financiera de forma homogénea, especialmente entre los colectivos más vulnerables sin capacidad de estar bancarizados o bien segmentos de la población sin manejo de los pagos digitales o electrónicos.

5.
Activa
el comercio
de proximidad

Garantizar el efectivo ayuda a dinamizar la actividad comercial, especialmente en el comercio de proximidad.

El comercio español soporta más de 500 millones de euros anuales por comisiones de pagos con tarjetas y el pequeño comercio es el más castigado. Y es que los establecimientos comerciales minoristas o de proximidad como la restauración, los supermercados o las farmacias soportan comisiones por aceptar pagos con tarjeta superiores a la tasa media de descuento.

Junto con estas comisiones, el comercio también soporta las referidas al propio servicio de terminal de pagos, que en muchos casos representa un coste anual medio de unos 100€ por dispositivo, sin contar el significativo incremento de comisiones por otros servicios financieros.

De hecho, las organizaciones del sector del comercio en España se han aunado recientemente para manifestar los riesgos de la limitación del efectivo en la recuperación del comercio y los sectores y colectivos más castigados por la crisis.

Sin efectivo, muchos comercios, bares y restaurantes se están privando de las propinas que, para muchos, supone una fuente de ingresos relevante. Por ejemplo, en el caso de un taxi que facture 50.000 euros al año, si cobra todo con tarjeta estará soportando en torno a 300 euros en comisiones al año, más todo lo que deja de facturar por propinas, que pueden variar entre 500 a 1000 euros al año. Es decir, una reducción del 2 % de su facturación.

6.
Seguro
ante estafas

El 88 % de los ciberdelitos corresponden a estafas informáticas vinculadas a pagos digitales. Las tendencias delictivas están cada vez más vinculadas a las diferentes modalidades de pago digital y al e-commerce.

Aunque la tecnología digital es cada vez más depurada, los mecanismos tecnológicos capaces de destrozar y anular los sistemas de seguridad son más sofisticados, haciendo inevitable los riesgos para el usuario.

7.
Alternativa a situaciones de emergencia

Sin dinero en efectivo no hay alternativa a posibles ciberataques, a las caídas de los sistemas informáticos o caídas de la red. No podemos quedarnos únicamente en manos del mundo digital, sin ninguna red de seguridad. “Cuando se inventó el ascensor no desaparecieron las escaleras”.

Las recientes incidencias tecnológicas que han afectado a grandes plataformas han puesto en evidencia los riesgos de la falta de alternativas. Las caídas de los sistemas, cuando ponen en jaque la seguridad y la continuidad de las operaciones de numerosas webs, e-commerce y un gran abanico de negocios digitales, requieren soluciones que den continuidad a la actividad económica.

El efectivo es un valor seguro en situaciones de catástrofes naturales, ciberataques o cualquier incidencia tecnológica que bloquee el acceso a internet y, por lo tanto, los medios digitales de pago.

El dinero en efectivo es el método de pago más importante en situaciones de contingencia, un importante depósito de valor para los ciudadanos. El refugio que la población percibe en el efectivo se hace especialmente relevante en momentos de crisis, catástrofes o tiempos de incertidumbre, como el vivido con la pandemia que ha llevado a incrementar el efectivo en circulación.

8.
El efectivo
es seguro

El dinero  en efectivo es el más seguro frente al fraude y resistente a la falsificación.

La propia la AEAT y otras instituciones reconocen que a día de hoy el efectivo no es el principal riesgo en el ámbito de fraude, como sí lo pueden ser criptomonedas y otros medios de transacción.

Ejemplos como Alemania demuestran que un gran uso de efectivo puede estar asociado a un bajo nivel de fraude fiscal. De lo contrario, ejemplos como Suecia demuestran que una sociedad más “cashless” no tiene por qué suponer una sociedad con menos fraude. De hecho, en otros países como Noruega, donde hay una mayor popularización del uso de pagos digitales, existe un grado de economía sumergida similar al que se registra en España, según datos del World Bank Group.

9.
Concentración
de poder en grandes empresas de tarjetas
y tecnológicas

Actualmente asistimos a un movimiento mundial en contra del efectivo cuyo origen son las grandes tecnológicas y compañías de tarjetas (todas ellas americanas o asiáticas) que tienen como fin mercantilizar con el registro de datos obtenido en las transacciones comerciales.

El dato es hoy el nuevo petróleo, y para estas empresas es la base de su negocio, cada vez más relevante incluso que la parte financiera.

Un reciente ejemplo ha sido el uso de la pandemia de la Covid-19 para difundir miedos infundados sobre el contagio a través del dinero en efectivo. Sin duda, un objetivo oportunista que ha sido repetidamente desmentido por organizaciones internacionales como la OMS o los respectivos bancos de referencia como el Banco Central Europeo, Bundesbank, el Banco de Canadá, etc.

El dinero es un bien público a proteger, y no ponerlo en manos de grandes empresas privadas sobre las que todavía hay poco control. La prueba está en las medidas adoptadas recientemente por la Administración americana para evitar la concentración de la grandes tecnológicas. Hay que evitar la privatización del dinero.

EL MANIFIESTO DENARIA

Las grandes instituciones europeas se han posicionado en la defensa del efectivo, de sus valores y sus beneficios para la sociedad. El propio Banco Central Europeo en sus planes de desarrollo del euro digital destaca que debe ser un complemento con el efectivo y mantener y ofrecer ambos sistemas.

El mismo organismo apunta a que el efectivo es de enorme importancia para la inclusión social y el acceso a los servicios básicos y reclama una legislación que armonice la aceptación del efectivo a nivel europeo.

También el Consejo Económico y Social de Europa ha aprobado por unanimidad la petición de que se preserve el acceso al efectivo y que se garantice su aceptación para el pago en todo el territorio europeo.

En países como Estados Unidos son numerosas las sentencias y legislaciones en diversos estados que están regulando en favor de la obligatoriedad de aceptar el efectivo en todos los comercios y establecimientos.

Estas medidas llegan tras una agresiva digitalización de los métodos de pago y ante la alarma de la exclusión financiera y económica de grandes capas de la población.

Por todo ello, es preciso alertar a las instituciones públicas de los riesgos y las consecuencias irreversibles para la economía y la sociedad de la limitación del efectivo:

  • Riesgos sociales por la crecente exclusión financiera, así como riesgos de desvertebración territorial que afectan especialmente a zonas rurales.
  • Riesgos de seguridad, al poder quedar desprotegidas industrias o áreas ante ciberataques o caídas de red.
  • Falta de alternativas de medios de pago ante situaciones de emergencia.
  • Riesgos económicos, en aquellos casos, sectores y zonas donde el efectivo es fundamental para el desarrollo de la actividad comercial y mercantil.

Desde la Plataforma Denaria y en representación de los colectivos, organizaciones y entidades asociadas, queremos, a través de este manifiesto, hacer un llamamiento para establecer el marco legal necesario que garantice la obligatoriedad de aceptar el efectivo como medio de pago  con el fin de evitar los riesgos sociales, económicos y de seguridad derivados de su limitación.

Firma nuestro MANIFIESTO y ¡únete a la Plataforma Denaria!

SÚMATE A LA PLATAFORMA DENARIA

Desde la Plataforma Denaria queremos aunar a todas las voces, organizaciones, asociaciones, entidades públicas o privadas que se quieran sumar al movimiento en defensa del efectivo.

Escuchamos a todos los colectivos, sus necesidades e intereses, para construir un movimiento común que congregue las diferentes voces a favor del efectivo.

Porque juntos sumamos más, ¡súmate a la Plataforma Denaria!