La apuesta tecnocrática por una sociedad sin efectivo

En las últimas décadas, el capitalismo ha impulsado la sustitución del dinero físico por pagos digitales en base a la eficiencia, la seguridad y la racionalización del sistema financiero. Organismos internacionales como el BCE, el FMI u OCDE han defendido que avanzar hacia una sociedad con transacciones digitalizadas simplificará los pagos y permitiría combatir mejor el fraude.

Pero esta visión no siempre coincide con las necesidades reales de la población. Aunque la digitalización avanza, la mayoría de ciudadanos europeos sigue usando efectivo y teme su desaparición. El dinero físico no es solo un instrumento económico, sino un elemento cultural y social que mantiene funciones de confianza, seguridad y autonomía.

Limitaciones, paradojas y riesgos del modelo sin efectivo

La desaparición del efectivo no elimina el fraude: simplemente lo desplaza hacia nuevos formatos digitales, a menudo más difíciles de detectar. Países que han limitado el uso del metálico no son más seguros que aquellos donde circula libremente. Además, un sistema puramente digital aumenta la vulnerabilidad frente a fallos tecnológicos, ciberataques o errores administrativos que pueden dejar a personas sin acceso a su propio dinero.

Más allá de los riesgos técnicos y operativos, el debate sobre la disminución del efectivo no puede entenderse únicamente en términos de eficiencia o innovación. La reducción progresiva del dinero físico implica un cambio estructural en las relaciones de poder económico, al concentrar el control de los pagos en infraestructuras privadas y sistemas financieros altamente centralizados. Cuando el acceso al dinero depende por completo de intermediarios digitales, se diluye la autonomía individual y se refuerza la asimetría entre ciudadanos, empresas financieras y Estados. Así, los problemas tecnológicos, de seguridad o de exclusión social se entrelazan con intereses económicos y políticos que condicionan quién controla el dinero, cómo se usa y bajo qué reglas.

El avance hacía la reducción del efectivo también responde a intereses económicos. Grandes comercios buscan reducir costes, los bancos obtienen más información sobre los clientes y pueden aplicar con mayor facilidad tipos de interés negativos. Para los Estados, un sistema exclusivamente digital facilita el control fiscal y limita la posibilidad de ocultar ingresos o patrimonio. En momentos de crisis, también permite imponer restricciones sobre los depósitos, lo que históricamente ha afectado más a quienes poseen menos recursos.

El ejemplo de Suecia: cuando la digitalización va demasiado lejos

Suecia, durante años, ha sido el símbolo mundial del modelo sin efectivo, sin embargo está rectificando. El Gobierno sueco está consolidando leyes para garantizar que el efectivo siga aceptándose en servicios básicos y para obligar a los bancos a asegurar la retirada e ingreso de billetes.

Dos factores explican este giro. El primero es la seguridad nacional: tras la guerra en Ucrania, las autoridades temen ciberataques que podrían paralizar todos los pagos digitales; incluso recomiendan a la ciudadanía guardar efectivo en casa. El segundo es la exclusión social: alrededor del 10% de los suecos (personas mayores, personas con discapacidad o habitantes de zonas rurales) han quedado al margen de un sistema excesivamente digitalizado. También han surgido preocupaciones sobre privacidad, estafas y dependencia tecnológica de empresas extranjeras.

A todo esto se suma el papel educativo y simbólico del efectivo, que sigue siendo un “vector de cohesión social” vinculado a la transmisión intergeneracional, la solidaridad cotidiana y la comprensión concreta del gasto.

Por otro lado, la preocupación por la privacidad también reabrió el debate sueco. La trazabilidad total de los pagos digitales abre la puerta al uso comercial o estatal de los datos, y transforma cada transacción en un punto potencial de vigilancia. Suecia, tras una década de desmaterialización acelerada, reconoce ahora la necesidad de equilibrar la eficiencia con la protección de derechos.

Conclusión: un equilibrio necesario

Tras repasar lo acecido en Suecia cabe subrayar, de nuevo, que el efectivo es esencial para colectivos vulnerables: mayores, migrantes, personas sin hogar o quienes no dominan las herramientas digitales. El efectivo no solo garantiza cohesión social y educación económica, sino que también actúa como un freno frente a medidas políticas intrusivas, como límites a los retiros o cargos directos sobre depósitos, que, en sistemas sin efectivo, se aplicarían con mayor facilidad y afectarían sobre todo a quienes tienen menos recursos.

Esta preocupación no es ajena a las propias autoridades monetarias. En el artículo Keep calm and carry cash, el Banco Central Europeo reconoce que el efectivo sigue siendo un elemento estratégico del sistema de pagos europeo, precisamente por su capacidad para garantizar resiliencia, inclusión y libertad de elección. El BCE admite que una dependencia exclusiva de los pagos digitales aumentaría la vulnerabilidad. Que sean las propias instituciones las que adviertan de estas implicaciones confirma que los riesgos de una sociedad sin efectivo no son una preocupación ideológica, sino una cuestión estructural que afecta a derechos, cohesión social y estabilidad democrática.

La modernización de los pagos no debe confundirse con la desaparición del efectivo. La convivencia entre pagos digitales y dinero físico continúa siendo el modelo más equilibrado para garantizar eficiencia, privacidad, inclusión y resiliencia democrática.

Bibliografía

Banco Central Europeo. (2024). Keep cash and carry on

https://www.ecb.europa.eu/press/economic-bulletin/articles/2025/html/ecb.ebart202506_02~1a773e2ca3.en.html#toc3

Pardo, G. (2024, 3 de noviembre). Suecia da marcha atrás en su apuesta por convertirse en un país sin efectivo. La Vanguardia.

https://www.lavanguardia.com/economia/20241103/10073155/suecia-da-marcha-apuesta-convertirse-pais-efectivo.html

Servais, J.-M. (2022, 21 de enero). Los peligros de una sociedad sin dinero en efectivo. La Civiltà Cattolica.

https://www.laciviltacattolica.es/2022/01/21/los-peligros-de-una-sociedad-sin-dinero-en-efectivo/