Más de la mitad de los jóvenes utiliza herramientas de inteligencia artificial de forma habitual. Les ayuda a estudiar, resolver dudas, resumir información o ser más productivos en cuestión de segundos. Sin embargo, mientras su uso se dispara, también crece una preocupación cada vez más visible: el miedo a que la misma tecnología que hoy les ayuda a prepararse para el futuro termine reduciendo sus oportunidades laborales.

Esa preocupación no surge únicamente de percepciones subjetivas. Un análisis reciente de Funcas estima que la automatización impulsada por la inteligencia artificial podría destruir entre 1,7 y 2,3 millones de puestos de trabajo en España durante la próxima década, aunque también generaría nuevas oportunidades laborales asociadas al desarrollo tecnológico y a nuevas actividades económicas.

Para quienes se encuentran estudiando o iniciando su carrera profesional, estos datos plantean una pregunta cada vez más presente: ¿seguirán siendo valiosas las habilidades que hoy están aprendiendo cuando entren plenamente en el mercado laboral? 

Del entusiasmo a la incertidumbre

Y precisamente esa reacción ha empezado a verse ya en las aulas.

En varias universidades de Estados Unidos, estudiantes han llegado a abuchear a directivos tecnológicos durante ceremonias de graduación cuando estos hablaban de la inteligencia artificial como una revolución inevitable y positiva. Más que un rechazo a la tecnología en sí, detrás de esas reacciones hay una preocupación más profunda: incertidumbre sobre su futuro laboral, miedo a la automatización y desconfianza hacia una herramienta que muchos sienten que puede cambiar radicalmente la forma en la que aprenden y trabajan.

Los datos reflejan esa contradicción. Según un estudio de Gallup publicado en 2026, realizado entre jóvenes de entre 14 y 29 años en Estados Unidos, solo el 22% de la Generación Z dice sentirse entusiasmada con la IA, frente al 36% que lo afirmaba un año antes. Mientras tanto, el 31% reconoce sentir enfado hacia esta tecnología y el 42% afirma experimentar ansiedad.

Y, sin embargo, su uso no deja de crecer. El mismo informe señala que el 51% de los jóvenes utiliza herramientas de IA semanal o diariamente, pero al mismo tiempo el 69% asegura confiar más en un trabajo realizado íntegramente por humanos, frente a sólo un 28% que confiaría en uno asistido por IA.

Más allá de las cifras 

Las previsiones sobre el impacto de la inteligencia artificial en el empleo varían, pero existe un amplio consenso en que transformará profundamente el mercado laboral durante los próximos años.

Ante ese escenario, los jóvenes observan una tecnología que les resulta cada vez más útil en su día a día, pero cuyos efectos a largo plazo siguen generando incertidumbre.

En un momento en el que la IA avanza a gran velocidad, la pregunta sigue abierta: ¿cómo garantizar que los beneficios de esa transformación lleguen a la mayoría?

Fuentes empleadas: