Observatorio
1. Introducción: el contexto actual de vulnerabilidad creciente
Europa vive una etapa de creciente exposición a crisis de naturaleza diversa —tecnológicas, climáticas, geopolíticas y sanitarias— que amenazan su estabilidad económica y social.
La caída de los sistemas de Redsys (noviembre de 2023), el apagón eléctrico del 28 de abril y la interrupción global de Amazon Web Services (AWS) en octubre de 2025 demostraron que un fallo digital puede paralizar la economía real en cuestión de minutos.
El apagón del 28 de abril tuvo un coste económico significativo, con estimaciones que varían entre 800 y 1.600 millones de euros[1].
Mientras que el Gobierno contabilizó las pérdidas en unos 800 millones de euros, las principales organizaciones empresariales mantienen una cifra mucho más elevada, de hasta 1.600 millones, lo que supone aproximadamente el 0,1 % del PIB. La Asociación de Trabajadores Autónomos (ATA) calculó que los autónomos podrían haber sufrido daños económicos cercanos a los 1.300 millones de euros.
Según una nota de valoración del impacto económico del apagón del 28 de abril en detalle, elaborada por CaixaBank Research, desde una perspectiva macroeconómica, el apagón tuvo un efecto limitado sobre la actividad. Según las estimaciones de CaixaBank, este provocó una caída del 15% del consumo de los hogares. Dado que este componente representa aproximadamente el 55% del PIB, esta contracción equivaldría a una reducción del 8% en el PIB diario. A nivel trimestral, el efecto neto sobre el PIB del 2T sería inferior a 1 décima porcentual, menos de 400 millones de euros. Esta cifra sugiere que, si bien el apagón tuvo un coste económico relevante a corto plazo, su incidencia en el crecimiento trimestral será marginal.[2]
Del mismo modo, la DANA que afectó a amplias zonas del país o los incendios y olas de calor de los últimos veranos evidencian que la vulnerabilidad no se limita al ámbito tecnológico. El Banco de España reconoció positivamente el papel de las empresas de transporte de efectivo a las empresas de transporte del efectivo por estar totalmente operativas, con el 100% de sus cajeros funcionando correctamente durante la DANA, en su presentación “Evaluación de los efectos de la DANA en el sistema financiero y la economía. La visión desde un banco central” en las Jornadas de Macroeconomía APIE[3].
En este contexto, el dinero en efectivo emerge como el único medio de pago verdaderamente autónomo, que funciona sin electricidad, conectividad ni intermediarios privados. Garantiza que, incluso en medio de una emergencia, los ciudadanos puedan acceder a bienes y servicios esenciales.
2. Riesgos estructurales: de las catástrofes naturales a las ciberamenazas
En las últimas décadas, la frecuencia e intensidad de las catástrofes naturales han aumentado significativamente. El Informe de Amenazas Ecológicas 2024 del Institute for Economics and Peace[4] alerta de que 141 países afrontan al menos una amenaza grave antes de 2050 y más de mil millones de personas viven en países con baja resiliencia social y alta exposición a riesgos climáticos, lo que aumenta la probabilidad de desplazamientos, conflictos y crisis humanitarias.
La Organización Meteorológica Mundial (OMM)[5] confirma que los desastres meteorológicos se han quintuplicado en los últimos 50 años, y 2024 fue el año más cálido desde que existen registros. Fenómenos como las inundaciones —que representan el 42% de todos los desastres naturales desde 1990—, los incendios forestales o las olas de calor prolongadas ponen a prueba la capacidad de respuesta de las sociedades modernas.
España no es ajena a esta tendencia: las DANAs, incendios o apagones reiteran la necesidad de contar con medios de pago independientes de la red.
A estos riesgos naturales se suman las amenazas cibernéticas, cuya magnitud crece de forma exponencial. El Informe oficial sobre delitos cibernéticos de 2023[6], elaborado por Cybersecurity Ventures, calcula que la ciberdelincuencia costará al mundo 10,5 billones de dólares en 2025, lo que la convertiría en la tercera economía mundial.
Según el informe Perspectivas globales de ciberseguridad 2025 del Foro Económico Mundial (WEF)[7], un 72% de los encuestados reporta un incremento en los riesgos cibernéticos organizacionales, con el ransomware manteniéndose como una de las principales preocupaciones. Además, la inteligencia artificial servirá de catalizador del cibercrimen.
Por otro lado, las tensiones geopolíticas han afectado la estrategia de ciberseguridad de casi el 60% de las organizaciones. Si bien algunas han modificado sus pólizas de seguros, una proporción significativa ha cambiado de proveedor, de políticas comerciales o ha cesado sus operaciones por completo en ciertos países. El informe señala que la escalada de las tensiones geopolíticas y las ciberamenazas cada vez más sofisticadas plantean riesgos significativos para la infraestructura crítica, que depende de redes de dispositivos interconectados y sistemas heredados.
Según la última edición del informe Threat Report de ESET[8], compañía líder en detección proactiva de amenazas, España es el tercer país del mundo en detecciones de ciberamenazas, lo que refleja la creciente exposición de los sistemas financieros digitales a ataques de ciberdelincuentes.
Paralelamente, el informe Threat Landscape Report del segundo semestre de 2024 de Thales S21sec[9], detalla que las amenazas emergentes actualmente representan un peligro significativo para la seguridad de las empresas y particulares, y destaca que la ciberdelincuencia ha aumentado exponencialmente, con un impacto directo en la seguridad financiera global.
A estas amenazas se suman los riesgos geopolíticos: la invasión de Ucrania, los ciberataques a infraestructuras críticas o los cortes de suministro energético, han demostrado hasta qué punto la dependencia tecnológica puede agravar las crisis. En este tipo de situaciones, la interrupción de los sistemas de pago electrónico —ya sea por apagones, colapsos informáticos o sabotajes— puede paralizar la economía cotidiana y generar tensión social.
El efectivo, al no depender de redes electrónicas, es inmune a los hackeos y fallos tecnológicos, garantizando transacciones seguras y preservando la privacidad y seguridad ciudadana. Permite mantener el comercio local, adquirir suministros y garantizar la continuidad de la vida cotidiana cuando las infraestructuras digitales o bancarias se ven afectadas.
3. Preparación ante emergencias: la visión europea
El Banco Central Europeo ha reiterado que el efectivo cumple una función esencial de seguridad y resiliencia. Según su Economic Bulletin (junio de 2025)[10], actúa como sistema de respaldo (“back-up”) en caso de interrupción de los medios de pago electrónicos, permitiendo a los ciudadanos seguir realizando transacciones básicas durante emergencias, y es un pilar de la estabilidad en tiempos de crisis.
Además, en su boletín, el BCE destaca que el efectivo combina valor público garantizado, tangibilidad, funcionamiento offline y amplia aceptación, lo que lo convierte en un instrumento esencial durante crisis.
En su boletín dedica una sección a analizar la demanda de efectivo a lo largo del tiempo en distintas clases de crisis, entre los que se incluyen la pandemia de COVID-19, la invasión rusa de Ucrania, el apagón en España de abril de 2025 y la crisis de deuda soberana de Grecia.
El análisis demuestra que todos los episodios de crisis ilustran que la utilidad del efectivo se intensifica notablemente cuando la estabilidad se ve amenazada, independientemente de la naturaleza específica o el alcance geográfico del shock subyacente, o del grado de digitalización. Esta demanda de efectivo impulsada por la crisis se deriva de sus atributos fundamentales: ofrece una utilidad psicológica y práctica distintiva, lo que explica su bien documentada capacidad de permanencia global.
Además, el BCE afirma que la resiliencia del efectivo sugiere que tiene ventajas sistémicas más amplias que son difíciles de cuantificar.
En definitiva, la evidencia subraya la importancia continua de que los bancos centrales y el sector privado garanticen un suministro de efectivo eficiente y sólido, que incluya existencias adecuadas y planes de continuidad empresarial resilientes, dado que su uso crea una red de liquidez descentralizada que mantiene operativa la economía cuando fallan los sistemas digitales. Además, ofrece control, certeza y privacidad, cualidades que explican su permanencia más allá de los medios tecnológicos.
Por otro lado, la Estrategia de Preparación de la Unión Europea para prevenir amenazas y crisis emergentes y reaccionar frente a ellas[11] presentada en marzo de 2025 —como respuesta a las lecciones de la pandemia, la guerra en Ucrania y las crisis energéticas— ha subrayado la necesidad de que los ciudadanos estén preparados para eventuales emergencias graves.
Esta insta a los ciudadanos a disponer de kits de emergencia de 72 horas, con alimentos no perecederos, agua, medicamentos, linternas, pilas y dinero en efectivo. Países como Países Bajos, Austria o Finlandia aconsejan guardar en casa entre 70 y 100 euros por persona, suficientes para unos tres días de compras básicas.
La Comisión Europea recuerda que el efectivo es el único medio de pago que siempre funciona, incluso ante cortes eléctricos o caídas de red, y que los hogares deben mantener reservas actualizadas.
4. El efectivo como respaldo del sistema monetario y garante de soberanía
La infraestructura de pagos digitales, aunque eficiente y cómoda, depende de energía, conectividad y servicios tecnológicos —en su mayoría controlados por empresas privadas o actores extracomunitarios—. Esta dependencia genera una vulnerabilidad sistémica que puede dejar a millones de ciudadanos sin acceso a su dinero en caso de crisis.
Por el contrario, el dinero en efectivo no necesita red, conexión ni intermediarios. Su valor es inmediato, universal y tangible, y no depende de la infraestructura tecnológica. En palabras del BCE, es el único instrumento de pago que “no discrimina, no rastrea y siempre funciona”.
Además, el efectivo preserva la soberanía monetaria. Frente a la dependencia europea de redes y proveedores tecnológicos extracomunitarios —como Visa, Mastercard o SWIFT—, el efectivo es emitido y garantizado por el Estado y el BCE.
Esta independencia es crucial en un escenario global donde los sistemas de pago se han convertido en instrumentos de presión geopolítica, como demuestra la exclusión de bancos rusos del sistema SWIFT tras el inicio de la guerra en Ucrania.
Por ello, Denaria subraya que la dependencia de infraestructuras privadas no europeas constituye una vulnerabilidad estratégica, y que reforzar el papel del efectivo es también reforzar la autonomía estratégica de Europa.
5. La situación en España: necesidad de la incorporación del dinero físico en los planes estratégicos de seguridad nacional
España se encuentra en un momento clave para reforzar su marco de seguridad ante un entorno global de crecientes tensiones geopolíticas, ciberamenazas y riesgos sistémicos. La elaboración del primer Plan de Seguridad Nacional específico para riesgo bélico[12] evidencia la voluntad del Gobierno de anticiparse a escenarios complejos y fortalecer la resiliencia del país frente a crisis de diversa naturaleza. En este contexto, el dinero en efectivo debe considerarse un componente esencial de esa infraestructura de resiliencia nacional, al garantizar el funcionamiento de la economía incluso en situaciones de emergencia donde los sistemas digitales puedan verse comprometidos.
En España, el efectivo no está reconocido formalmente como infraestructura crítica, a pesar de su papel fundamental en la continuidad económica. La Estrategia de Seguridad Nacional (2021) alude a la resiliencia del sistema financiero, pero no incluye aún el efectivo como recurso esencial. Denaria propone que la revisión prevista para 2026 lo incorpore expresamente, y se incluya al efectivo como infraestructura crítica, al mismo nivel que la energía, las telecomunicaciones o la alimentación, ya que garantiza la continuidad de la vida económica y la seguridad ciudadana ante contingencias graves, porque los billetes y las monedas son un recurso esencial, una reserva estratégica que permite mantener la actividad incluso en las circunstancias más adversas.
El refuerzo del efectivo como infraestructura nacional contribuiría, además, a alinear a España con las estrategias de preparación de la Unión Europea, que promueven la autosuficiencia en servicios esenciales y el fortalecimiento de los mecanismos de respuesta civil ante emergencias.
Asimismo, Denaria reclama que la Ley de Industria y las reformas en materia de autonomía estratégica europea contemplen el efectivo como un factor clave de continuidad del sistema financiero en tiempos de crisis.
Para ello, el acceso territorial al dinero físico —a través de cajeros automáticos y servicios bancarios básicos— debe garantizarse. En España hay un 39’2% menos de cajeros que en 2008 [13], una reducción que amenaza la inclusión financiera y la seguridad de las zonas rurales y que tiene un efecto directo sobre el acceso y uso de efectivo en España. La disminución de cajeros disponibles dificulta el acceso al dinero físico, desincentiva su utilización y excluye a sectores vulnerables de la población que dependen de este medio para su vida cotidiana, erosionando así un elemento esencial de cohesión social y resiliencia económica.
6. La percepción ciudadana: el efectivo como medio de pago de confianza
A pesar del auge de los medios de pago digitales, el efectivo continúa siendo el medio principal y más utilizado diariamente por la población española. Según la encuesta elaborada por la Plataforma Denaria junto con GAD3, el 85% de los españoles está en contra de la desaparición del efectivo, y en 2024 aumentó la preocupación por los riesgos asociados a los pagos digitales.
Según el último estudio publicado por el BCE sobre las actitudes de pago de los consumidores en la zona del euro (SPACE)[14], muestra que el efectivo sigue siendo un método de pago clave, siendo el método de pago más utilizado en las tiendas, aunque su uso ha seguido disminuyendo debido a la creciente tendencia hacia los pagos digitales.
Además, según datos del Banco de España, el 57% de los españoles usa efectivo a diario y, de hecho, el efectivo sigue siendo el principal medio de pago para el 59% de los españoles[15].
Este dato refleja una realidad: el efectivo no solo es un instrumento económico, sino también un símbolo de confianza y estabilidad. En tiempos de incertidumbre, los ciudadanos tienden a recurrir a formas tangibles de valor que no dependan de la tecnología ni de intermediarios.
El BCE confirma esta tendencia: durante episodios de crisis —como la pandemia o los conflictos geopolíticos— aumenta la demanda de efectivo en circulación[16], lo que demuestra que sigue siendo el refugio de confianza por excelencia. En situaciones de incertidumbre, los ciudadanos recurren a formas tangibles de valor que no dependen de la tecnología ni de intermediarios.
7. Conclusiones
Las crisis recientes —desde las tecnológicas hasta las naturales— han demostrado que la resiliencia de una sociedad se mide también por su capacidad de seguir funcionando sin depender totalmente de lo digital.
El dinero en efectivo ofrece una capa de seguridad irremplazable y constituye una barrera de contención ante el riesgo sistémico. Es el único medio de pago que funciona sin electricidad, sin conexión y sin depender de terceros. Su presencia garantiza la autonomía ciudadana, la estabilidad económica y la seguridad colectiva.
Como recuerda Denaria, asegurar la disponibilidad del efectivo debe ser una prioridad estratégica del Estado, no solo para proteger la economía, sino también para preservar la soberanía y la seguridad ciudadana.
Por todo ello, Denaria insta a:
- Reconocer el dinero en efectivo como infraestructura crítica dentro de la Ley de Seguridad Nacional.
- Garantizar su distribución y accesibilidad territorial, especialmente en zonas rurales y vulnerables.
- Promover la educación financiera ciudadana en torno a la importancia del efectivo.
- Asegurar la coexistencia equilibrada entre los pagos digitales y el efectivo, reforzando la resiliencia del sistema económico.
[1] https://www.infobae.com/espana/2025/04/30/el-gobierno-rebaja-las-perdidas-economicas-por-el-apagon-las-cifra-en-800-millones-frente-a-los-1600-que-dicen-los-empresarios/
[2] https://www.caixabankresearch.com/es/analisis-sectorial/consumo/impacto-economico-del-apagon-detalle
[3] https://www.bde.es/f/webbe/GAP/Secciones/SalaPrensa/IntervencionesPublicas/Gobernador/Arc/IIPP-2024-11-20-escriva-es-or.pdf
[4] https://www.economicsandpeace.org/wp-content/uploads/2024/10/ETR-2024-web.pdf
[5] https://library.wmo.int/viewer/69455/download?file=WMO-1368-2024_en.pdf&type=pdf&navigator=1
[6] https://www.esentire.com/resources/library/2023-official-cybercrime-report
[7] https://reports.weforum.org/docs/WEF_Global_Cybersecurity_Outlook_2025.pdf
[8] https://web-assets.esetstatic.com/wls/en/papers/threat-reports/eset-threat-report-h22024.pdf
[9] https://www.s21sec.com/es/es-tlr-2024-2/
[10] https://www.ecb.europa.eu/press/economic-bulletin/articles/2025/html/ecb.ebart202506_02~1a773e2ca3.en.html
[11] https://spain.representation.ec.europa.eu/noticias-eventos/noticias-0/estrategia-de-preparacion-de-la-union-para-prevenir-amenazas-y-crisis-emergentes-y-reaccionar-frente-2025-03-26_es
[12] https://www.20minutos.es/noticia/5656484/0/espana-prepara-primer-plan-seguridad-nacional-especifico-para-riesgo-belico/
[13] https://www.bde.es/f/webbe/GAP/Secciones/SalaPrensa/NotasInformativas/25/presbe2025-14.pdf
[14] https://www.ecb.europa.eu/press/pr/date/2024/html/ecb.pr241219~172b929461.en.html
[15]https://www.bde.es/f/webbe/INF/MenuVertical/BilletesYMonedas/Estudios_e_informes/Estudio_sobre_habitos_efectivo/Informe_Ejecutivo_EHUE_2024_VF.pdf
[16] https://www.ecb.europa.eu/press/economic-bulletin/articles/2025/html/ecb.ebart202506_02~1a773e2ca3.en.html
