En los últimos años, el pago con tarjeta se ha convertido en un gesto habitual en los comercios españoles. Sin embargo, detrás de esa aparente facilidad existe un coste directo para los establecimientos. En 2025, los comercios abonaron alrededor de 1.162 millones de euros en comisiones, según datos basados en el Banco de España.

Esta tasa, conocida como tasa de descuento, se sitúa en torno al 0,4% por transacción. Puede parecer reducida, pero en un contexto de uso masivo, más de 9.750 millones de operaciones y un volumen superior a 286.000 millones de euros, se convierte en un elemento estructural del sistema de pagos.

Un impacto desigual

El impacto de estas comisiones no es homogéneo. Mientras las grandes cadenas negocian condiciones más favorables, el pequeño comercio soporta mayores costes, que en muchos casos superan el 1%, especialmente en pagos de bajo importe.

Por sectores, las diferencias también son relevantes: actividades como hoteles o transporte alcanzan tasas del 0,92%, mientras que grandes supermercados operan en torno al 0,23%. Esta desigualdad refleja una realidad: el tamaño y la capacidad de negociación condicionan directamente el coste de aceptar pagos electrónicos.

Para el pequeño comercio, estas comisiones suponen una presión adicional en un contexto ya marcado por el aumento de costes y la reducción de márgenes. De ahí prácticas como los importes mínimos para pagar con tarjeta o la preferencia por determinados medios de pago como es el dinero físico.

Un sistema dependiente de las plataformas tecnológicas

El sistema actual se apoya en gran medida en redes internacionales como Visa y Mastercard, a lo que se suman plataformas tecnológicas en los pagos móviles. Esto implica que parte de las comisiones termina fuera del ámbito nacional, en un modelo con múltiples intermediarios donde el comercio asume el coste final.

En este contexto, resulta razonable cuestionar que, mientras el pequeño comercio enfrenta crecientes dificultades, una parte de sus ingresos se destine a unas pocas entidades ajenas sobre las que no tiene control.

Nuevas alternativas

Europa y España están impulsando nuevas soluciones para reducir la dependencia actual del sistema de pagos, como el despliegue del pago presencial con Bizum desde 2026 o el desarrollo del euro digital por parte del Banco Central Europeo. Ambas iniciativas buscan simplificar el sistema, reducir intermediarios y abaratar costes, que en algunos casos podrían disminuir hasta un 50% para los pequeños comercios. Sin embargo, estas alternativas no eliminan por completo las comisiones: el comercio seguirá asumiendo un coste por cada transacción.

En este contexto, el medio de pago no es una elección cualquiera, sino un factor con impacto directo en la sostenibilidad del comercio, especialmente en el de proximidad, que desempeña una función esencial en la economía y en la vida de los barrios. No parece razonable que estos negocios, ya sometidos a múltiples presiones, asuman de forma desproporcionada el peso de la digitalización, especialmente cuando existe un medio de pago que no implica ningún tipo de comisión para el comercio y que, en muchos casos, sigue siendo el preferido por ellos: el efectivo.

La próxima vez que compremos en nuestro comercio de barrio, quizá convenga hacer una pregunta: ¿cómo prefieres que te pague?

Bibliografía

Caballero, Daniel (2026). Los comercios pagaron 1.162 millones en comisiones por las compras con tarjeta en 2025. ABC, 14 de marzo de 2026. 

Caballero, Daniel (2026). La banca negocia ya con el gran comercio los nuevos pagos físicos con Bizum. ABC, 9 de abril de 2026.