Notas de prensa
El I Barómetro Europeo sobre la necesidad de preservar el efectivo, elaborado por GAD3 a partir de 5.185 entrevistas, revela que el 92% de los europeos cree que debe garantizarse siempre a los consumidores la posibilidad de pagar en efectivo, el mismo nivel de apoyo que recibe la tarjeta (91%).
Denaria Europa, coalición de organizaciones nacionales de Suecia, España, Francia, Portugal y Dinamarca, pide a las instituciones europeas una regulación del curso legal amplia, medible y exigible, sin excepciones país por país que debiliten el derecho a usar el efectivo.
Bruselas, 14 de octubre de 2026.
En un momento decisivo para Europa, en el que las instituciones comunitarias negocian la legislación sobre el curso legal de los billetes y monedas en euros, Denaria Europa ha sido presentada hoy oficialmente en Bruselas. La nueva plataforma reúne a movimientos de la sociedad civil de distintos países para dar una voz europea común a los ciudadanos que quieren y necesitan el efectivo, muchos de ellos vulnerables, y para garantizar que más de 450 millones de europeos conserven una capacidad real de elegir cómo pagan.
El acto de presentación, celebrado en el Hotel Stanhope, contó con la intervención inaugural de Diana Vieira, agregada de Servicios Financieros de la Representación Permanente de Portugal ante la UE, y de Björn Eriksson, presidente de Denaria Europa. Narciso Michavila, presidente de GAD3, presentó el I Barómetro Europeo sobre la necesidad de preservar el efectivo, al que siguió un diálogo social moderado por el analista político Tom Burns con la participación de Mireia Llambrich, responsable de políticas de servicios financieros de BEUC. Philip Tod, jefe de la Unidad de Protección del euro y efectivo en euros de la Dirección General de Asuntos Económicos y Financieros (DG ECFIN) de la Comisión Europea, cerró la jornada.
El efectivo, el medio de pago que los europeos quieren garantizado
El barómetro muestra que el apoyo a garantizar el efectivo es transversal a todas las generaciones: los jóvenes de 18 a 29 años lo respaldan con la misma intensidad (92%) que los mayores de 65 (91%). Por países, el apoyo oscila entre el 87% de Francia y el 97% de España y Portugal.
La renta también influye: el efectivo es el principal medio de pago para el 33% de los hogares con ingresos mensuales inferiores a 1.200 euros, frente al 16% de los que superan los 3.500 euros.
Si bien a tarjeta es el medio de pago más utilizado por los europeos (52%), seguida del efectivo (23%), el dinero físico gana terreno cuando se pregunta a los ciudadanos qué prefieren: el 28% lo elige, y en todos los países son más quienes lo prefieren que quienes lo usan como medio principal. La diferencia es mayor en Suecia, donde el 14% prefiere el efectivo pero solo el 4% puede utilizarlo como método principal.
Los europeos consideran además que el efectivo es la mejor opción en todos los atributos analizados: el 82% cree que es el medio que mejor funciona ante caídas de internet o fallos tecnológicos, el 70% el más seguro frente al fraude o los ciberataques, el 69% el más fácil para las personas mayores o vulnerables y el 68% el más accesible para toda la población. Casi la mitad (46%) cree que el pago en efectivo debe garantizarse en todos los ámbitos, con el mayor respaldo en alimentación y productos básicos (88%), farmacias y servicios sanitarios (78%), pequeño comercio (77%) y transporte público (75%).
Una responsabilidad pública
Tres de cada cuatro europeos (74%) creen que una institución pública debe ser la principal responsable de garantizar que el efectivo pueda usarse y obtenerse siempre: el Estado o el Gobierno (44%), el banco central (17%) o la Unión Europea (13%). Solo el 6% atribuye este papel a la banca privada y el 8% lo dejaría en manos del mercado. Amplias mayorías respaldan garantizar el uso del efectivo para las compras cotidianas (82%), proteger por ley el derecho a usarlo (79%), asegurar una red suficiente de puntos de acceso (78%) y que las administraciones públicas lo acepten siempre (75%). Incluso aunque existan límites para los pagos de mayor importe, el 82% cree que el efectivo debe estar garantizado para los pagos del día a día.
Acceso y aceptación, un problema cotidiano
Dos de cada tres europeos (68%) sufrieron al menos una incidencia al pagar en los últimos 12 meses. Las más frecuentes fueron no poder retirar dinero porque el cajero estaba fuera de servicio o vacío (28%), tener dificultades para encontrar un cajero (23%), tener que pagar una comisión por retirar o usar efectivo (19%) y no poder pagar en efectivo porque el establecimiento no lo aceptaba (18%). El rechazo del efectivo es mayor en Suecia (37%), Reino Unido (32%) y Países Bajos (30%).
Más de ocho de cada diez europeos (84%) consideran necesarias nuevas medidas para mejorar el acceso al efectivo, encabezadas por los cajeros neutrales, independientes del banco del usuario (24%), y la reducción de las comisiones por retirada (22%). Ante la propuesta de permitir algunos pagos en efectivo a través de máquinas de autoservicio, el 60% quiere que intervenga una persona y solo el 8% prefiere las máquinas, una opinión que comparten también los jóvenes (58%).
El riesgo es, además, geográfico y medible. Según los datos presentados por Denaria Europa, elaborados a partir de los puntos de acceso de OpenStreetMap y la malla de población de Eurostat y validados con el estándar de 5 km del Banco Central de los Países Bajos (De Nederlandsche Bank), hasta 24 millones de personas en la zona euro (en torno al 7%) viven a más de 5 km de un punto de acceso al efectivo, y hasta 5 millones a más de 10 km. “Para estas personas, permitir que un comercio rechace el efectivo no las empuja a pagar con tarjeta, sino a hacer un desplazamiento más largo o a renunciar a la compra”, advirtió Björn Eriksson.
Resiliencia, privacidad e independencia
Nueve de cada diez europeos (91%) consideran importante el efectivo en situaciones de emergencia, y el 83% quiere que las autoridades lo traten como un servicio esencial ante emergencias o fallos tecnológicos. Ocho de cada diez (80%) creen que los comercios de bienes esenciales deberían estar obligados a aceptarlo, y el 76% que debe mantenerse como un recurso de seguridad nacional. Sin embargo, solo el 27% dispone hoy de efectivo suficiente para cubrir sus pagos básicos durante las 72 horas que recomienda la Unión Europea. En España y Portugal, tras el apagón del 28 de abril de 2025, el 77% y el 70%, respectivamente, afirman que ahora consideran el efectivo más importante que antes.
La privacidad y la dependencia tecnológica son también motivo de gran preocupación. Tres de cada cuatro europeos (74%) temen la exposición de sus datos personales al pagar con medios digitales, el 67% considera que el efectivo es el único medio de pago que no depende de ninguna empresa tecnológica, el 57% teme que una empresa o un banco pueda bloquear o limitar su acceso a los pagos y la mitad (50%) se muestra preocupada por depender de empresas extranjeras para pagar. Entre quienes conocen el euro digital, el 73% cree que debería garantizar el mismo nivel de privacidad que el efectivo y el 66% que debería funcionar sin conexión, mientras que solo el 35% lo utilizaría para sus pagos habituales.
Una voz europea por el derecho al efectivo
Denaria Europa reúne las experiencias nacionales en una sola voz europea que refleja las necesidades de las personas mayores, las personas con discapacidad, la población no bancarizada, las comunidades rurales y los consumidores. Su presidente, Björn Eriksson, preside también Kontantupproret (“la Rebelión del Efectivo”) en Suecia, el país que más rápido ha avanzado hacia una sociedad sin efectivo. “Lo que empezó como una preocupación nacional se ha convertido en una preocupación europea. Otros países están viviendo ahora la misma historia”, señaló.
“Esta es una de las preguntas más antiguas de la democracia: ¿quién decide?”, afirmó Eriksson. “Los ciudadanos deben ser libres de decidir cómo gestionan su dinero y cómo pagan. Las condiciones de acceso y uso del dinero deben fijarlas los responsables políticos elegidos y las autoridades públicas, no decidirlas discretamente los bancos o los actores privados”.
Denaria Europa expresó su preocupación por las excepciones a la aceptación del efectivo que se debaten actualmente en Bruselas, que restringirían el derecho de los ciudadanos a usar la moneda de curso legal, instantánea y gratuita, y los empujarían a pagar a crédito, de forma diferida y con comisión. “Los intereses comerciales, u otras consideraciones de interés público, no pueden prevalecer sobre el interés público fundamental de proteger la resiliencia, la inclusión y la libertad de elección de más de 450 millones de ciudadanos europeos”, subrayó Eriksson. La plataforma rechaza asimismo las normas a medida país por país: el efectivo debe recibir el mismo trato en todos los Estados miembros y en igualdad de condiciones con el resto de medios de pago.
Por ello, Denaria Europa insta a las instituciones europeas y a los Estados miembros a garantizar que el marco del curso legal sea:
- Amplio: que abarque el comercio minorista y los servicios en toda Europa, con excepciones muy limitadas y justificadas.
- Medible: basado en un conjunto común de indicadores de aceptación, acceso y resiliencia, con la misma metodología en todos los Estados miembros, y no en indicadores nacionales que impedirían saber qué está ocurriendo realmente con el efectivo en la zona euro.
- Exigible: con normas de obligado cumplimiento, consecuencias reales en caso de incumplimiento y una supervisión adecuada.
- Claro en las responsabilidades: con los Estados miembros como responsables del acceso y la aceptación, y las instituciones europeas a cargo de la supervisión.
“Proteger el efectivo no significa oponerse a la digitalización ni a la innovación. El futuro de los pagos en Europa no consiste en elegir entre efectivo y digital, sino en asegurar que los ciudadanos europeos conserven la posibilidad de elegir. Por eso existe Denaria Europa”, concluyó Eriksson.
Sobre el barómetro
El I Barómetro Europeo sobre la necesidad de preservar el efectivo ha sido elaborado por GAD3 para Denaria Europa mediante 5.185 entrevistas online a residentes de 18 años o más en la UE-27, Reino Unido, Suiza y Noruega, con unas 500 entrevistas en cada uno de los nueve mercados principales. El trabajo de campo se realizó del 9 al 17 de septiembre de 2026. Margen de error: ±1,4% para el agregado europeo (nivel de confianza del 95,5%).
Contacto de prensa
Josefina del Valle