La inversión totalizará entre 4.000 y 5.800 millones en cuatro años. "Límites de tenencia de euros digitales excesivamente altos pueden provocar grandes salidas de depósitos", alerta.
El euro digital, que será una realidad en 2029, presenta desafíos en cuanto a costes, riesgos e inversión.
Según la firma de ráting Scope, la capacidad de los bancos europeos para equilibrar la integración del euro digital con la innovación en stablecoinsinfluirá en su rentabilidad, competitividad y posicionamiento en el mercado a medio plazo.
El BCE prevé que la inversión de los bancos de la zona euro en el euro digital, tras considerar los posibles ahorros, totalizará entre 4.000 millones y 5.800 millones de euros en cuatro años.
"Esto representa aproximadamente el 3,4% del presupuesto de actualización informática de un banco líder. Si bien esto puede parecer manejable para los grandes grupos bancarios con balances más sólidos y mayor envergadura, los costes siguen siendo significativos, especialmente para las entidades más pequeñas", advierte Scope en un informe.
Una planificación estratégica temprana y una inversión gradual serán vitales para que los bancos aprovechen los beneficios y gestionen los riesgos de la transición, señala la firma.
"Las entidades que integren cuidadosamente las capacidades del euro digital con sus sistemas informáticos e infraestructuras de pago existentes podrán mitigar riesgos, obtener mejoras en la eficiencia y mantener su competitividad, mientras que los bancos que retrasen la inversión podrían enfrentarse a costes relativos más elevados y a una pérdida de cuota de mercado en pagos a medio plazo", advierte.
"Nos preocupa que unos límites de tenencia de euros digitales excesivamente altos [se habla de 3.000 euros por persona y año] puedan exponer a los bancos a grandes salidas de depósitos en periodos de tensión. El proyecto piloto, previsto para mediados 2027, será esencial para evaluar el potencial de adopción y observar el comportamiento de los ciudadanos", explica.
"Esta iniciativa pondrá a prueba si el enfoque europeo, centrado en la regulación y de arriba abajo, es más eficaz que el enfoque estadounidense, impulsado por el mercado, especialmente en lo que respecta a la creciente demanda de monedas estables.
Estados Unidos ha abandonado el dólar digital y ha apostado por una cesta de stablecoin cuyo subyacente es el dólar. Con esa estrategia quiere mantener la hegemonía del dólar como divisa mundial. La Genius Act promueve las stablecoin.
Fuente: Expansión